«Ella no mira detrás de ella. Ella no piensa si deja este mundo burdo y corrupto, si necesita algo en el servicio de Dios, si este gran Dios es suficiente para que ella haga todas las cosas o no. No piensa en su casa, en sus padres. Ella entrega todo a Dios en una maravillosa confianza sin mirar hacia atrás en sí misma o cualquier otra cosa.
Ella nos enseña a vivir en el Espíritu de Jesucristo, nuestro Señor, totalmente abandonado al cuidado de su divino Padre.»
La solemnidad de la Presentación de la Virgen fue muy querida por nuestro fundador, y siempre ha ocupado un lugar de honor en nuestra historia sulpiciana. No solo una expresión de la importancia del lugar que la devoción a Nuestra Señora tuvo en la vida del Padre Jean-Jacques Olier, esta fiesta fue emblemática de algo más importante para los futuros pastores, y de hecho, para todos los cristianos. Fue expresiva de la completa entrega de la Virgen a Dios, un don de sí mismo que no era solo suyo, sino que ya era el fruto de la gracia de Dios tocando su vida desde el principio, y mediada por la fe de su familia.
En la Iglesia, todos somos servidores y servidoras, según diversas vocaciones, carismas y ministerios.
Sólo en la relación con todas las demás, cada vocación específica en la Iglesia se muestra plenamente con su propia verdad y riqueza.
Que el Espíritu del Señor resucitado nos quite la apatía y nos conceda simpatía y empatía, para vivir cada día regenerados como hijos del Dios Amor (cf. 1 Jn 4,16) y ser también nosotros fecundos en el amor; capaces de llevar vida a todas partes, especialmente donde hay exclusión y explotación, indigencia y muerte. Para que se dilaten los espacios del amor y Dios reine cada vez más en este mundo.
Papa Francisco, Jornada Mundial de Oración por la Vocaciones, 2023
ORACIÓN POR LA SANTIFICACIÓN DE LOS SACERDOTES
Señor Jesús, presente en el Santísimo Sacramento, que quisiste perpetuarte entre nosotros por medio de tus Sacerdotes, haz que sus palabras sean sólo las tuyas, que sus gestos sean los tuyos, que su vida sea fiel reflejo de la tuya.
Que ellos sean los hombres que hablen a Dios de los hombres y hablen a los hombres de Dios. Que no tengan miedo al servicio, sirviendo a la Iglesia como Ella quiere ser servida.
Que sean hombres, testigos del eterno en nuestro tiempo, caminando por las sendas de la historia con tu mismo paso y haciendo el bien a todos.
Que sean fieles a sus compromisos, celosos de su vocación y de su entrega, claros espejos de la propia identidad y que vivan con la alegría del don recibido.
Te lo pido por tu Madre Santa María: Ella que estuvo presente en tu vida estará siempre presente en la vida de tus sacerdotes. Amen
Benedicto XVI (Fiesta del Sagrado Corazón, 2008)

NOVENA POR LA PRESENTACIÓN DE LA VIRGEN MARIA
Señor, Tu nos has dicho: «Si piden algo en mi nombre, lo haré» (Jn. 14, 14). Confiando en tu promesa, Señor Jesús, con la fuerza de tu Espíritu, nos dirigimos a Dios nuestro Padre.
Bendice, Señor, a la Compañía de los Sacerdotes de San Sulpicio, para que cuide de cada uno de sus miembros en todo el mundo. Bendice su ministerio en la Iglesia de tu Hijo. Que el Espíritu Apostólico descienda siempre sobre nosotros y nos haga servidores humildes y generosos, llenos de amor y de la alegría del Evangelio.
Entre los sacerdotes de nuestras diócesis, te pedimos que suscites vocaciones de formadores que necesitamos para servir a la formación inicial y permanente de los sacerdotes. Fieles a la enseñanza de nuestro fundador, Jean-Jacques Olier, te rogamos muy especialmente por nuestros Obispos, para que nunca falten colaboradores fieles y generosos.
Te lo pedimos, Padre, en el nombre de tu Hijo Jesucristo, en la paz del Espíritu Santo. Amen