Administración General
Desde los orígenes, en 1641, han existido estructuras generales de administración, siempre coordinadas por los Superiores Generales, pero no fue hasta 1966 cuando una Asamblea General decidió crear un órgano particular y autónomo llamado Generalato, al servicio de toda la Compañía.
Las Constituciones de la Compañía de San Sulpicio, en su tercera parte, tratan de las «estructuras al servicio de la misión» (cf. art. 69-148); el preámbulo resume su significado; el capítulo II presenta las «estructuras generales» (cf. art. 72-99). El artículo 72, de hecho, establece el propósito y el objetivo: Las estructuras generales aseguran la unidad de dirección y espíritu esencial para la vida misma de la Sociedad y para el ejercicio de su misión propia en su contexto internacional.
Su principal objetivo es guiar y animar a la Compañía mediante decisiones y directrices de acuerdo con su misión y vocación.
Estructuras
- La Asamblea General (cf. art. 73-80), que se celebra cada seis años;
- el Consejo General, compuesto por un superior y cuatro consultores elegidos por la Asamblea General para un mandato de seis años (cf. art. 81-94) [la Casa del Generalato tiene su sede en París];
- tres provincias –Francia, Canadá y Estados Unidos– con sus propias estructuras (cf. art. 100-126);
- diversas comunidades locales con sus propias estructuras (cf. art. 127-148);
- y diversos organismos internacionales e interprovinciales al servicio de toda la Compañía y su misión (cf. art. 95-99):
- el Procurador General, en Roma;
- la Secretaría General en París;
- la Oficina General de Ecónomos de los Estados Unidos que, entre otras cosas, coordina el trabajo del Comité Interprovincial de Ecónomos;
- el Bulletin de Saint-Sulpice;
- la comisión para el estudio de las fuentes y tradiciones de la Sociedad;
- los archivos de la Sociedad;
- la formación de nuevos miembros a través del programa institucional llamado Solitude, organizado por las distintas provincias y seguido por el Consejo General;
- la formación permanente internacional e interprovincial a través de sesiones periódicas: mes sulpiciano, conferencias, coloquios, sabáticos y otros.
La Administración General promueve la cooperación interprovincial, fomenta la solidaridad activa frente a los retos financieros y organiza nuevos servicios necesarios para toda la Sociedad. Esto se hace en estrecha colaboración con los superiores provinciales y sus consejos.
En definitiva, se trata de reforzar los vínculos internacionales con medios adecuados y eficaces. El objetivo es cumplir el papel y la misión de la Sociedad al servicio de la Iglesia y de la sociedad actual. Todo ello requiere siempre un esfuerzo constante de inculturación, diálogo y discernimiento.



