Pablo conoce al Resucitado – Job conoce a Yavé

SEGUNDA PARTE

Respuesta de Jesús y conversión de Pablo

La voz le respondió: "¡Yo soy Jesús, a quien tú persigues!"86 La aparición de Jesús resucitado87 le ponía de manifiesto a Pablo que el Mesías, crucificado y muerto el viernes de la pasión, había ciertamente resucitado al tercer día; que era verdaderamente Dios, y que sus fieles perseguidos constituían su verdadera Iglesia, estando místicamente unidos a Él como un solo cuerpo; todo esto de una sola vez. Pablo no cambiará nunca más esta percepción del Resucitado, fruto de una experiencia personal única e irrepetible; una comunicación directa de Dios88 . El resto de acontecimientos no suman, solo apoyan esta realidad central. El odio de los fariseos a Jesús y sus discípulos fue consecuencia de una errónea expectativa del mesianismo entre los judíos.

La conversión, primera actitud sinodal

Los fariseos, en bloque, están lejos de aceptar el mesianismo de Jesucristo89. Para ellos, el reino del Mesías (reino de Santos) era uno más de este mundo90; y el Mesías, un rey beligerante91. Desconocían el perdón de los pecados y la redención; y negaban radicalmente la condición sufridora del Mesías92. Mientras los apócrifos presentan el Mesías con características divinas93, los rabinos lo creían solo un hombre, aunque admitieran la presencia del espíritu de Yavé en él; el origen de David94; su comparecencia de improviso95 y la presentación por Elías96. El dogma del monoteísmo les impedía ir más allá97.

Jesús – Mesías, en cambio, "no vino a ser servido, sino a servir y dar su vida en redención por muchos"98. Y no obstante Jesús corrigiera falsas ideas al respecto, los judíos no entendieron99 . Inclusive, después de la resurrección, Jesús debió decir a sus discípulos: "¡Oh hombres sin inteligencia y tardos de corazón para creer todo lo que vaticinaron los profetas! ¿No era preciso que el Mesías padeciese esto y entrase en su gloria? Y comenzando por Moisés y por todos los profetas les fue declarando cuanto a Él se refería"100. Juan va a decir que "nadie ha visto jamás a Dios"101, y que solo puede ser conocido mediante la Palabra hecha carne: su Hijo Jesucristo102.

¿Qué provocó el cambio de Pablo del antes al después de conocer a Jesús resucitado? No hay explicación humana que satisfaga, sino solo el actuar misterioso de la gracia de Dios103, su proceder misericordioso y único. Solo aquel "¡Yo soy Jesús, a quien tú persigues!" que los acompañantes de Pablo oyeron, pero no vieron: "los hombres que iban con él se detuvieron sin poder decir una palabra, porque oían la voz, pero no veían a nadie"104.

Respuesta de Yavé y conversión de Job

"El Señor respondió a Job desde la tormenta y dijo: ´¿Quién es este que denigra mi designio, con palabras sin sentido? Vamos, prepárate a luchar como un guerrero, te preguntaré y tú me instruirás´. ´¿Dónde estabas tú cuando yo cimentaba la tierra? Me lo dirás, si tanto sabes. ¿Sabes quién fijó sus dimensiones o quién echó sobre ella la cuerda de medir?´105"

Yavé pone de manifiesto su sabiduría y su poder en la creación106, pero queda absolutamente claro que Dios es inescrutable e inefable para el hombre107. Job, por su parte, es consciente de ser incapaz de comprender el actuar de Dios108 y, ahora lo ratifica "He hablado a la ligera, ¿qué te he de contestar? …"109. Se retracta de la protesta en el mismo lugar donde comenzó: la ceniza110; pero ahora en señal de enmienda: "Reconozco que tú lo puedes todo y que ningún proyecto es imposible para ti. En verdad, yo hablé sin entender; dije cosas demasiado elevadas para mí, que no comprendía. Yo te conocía solo de oídas, pero ahora te han visto mis ojos. Por eso me retracto y me arrepiento sobre el polvo y la ceniza"111. Job se da cuenta que sus protestas estaban dirigidas al Dios que le premiaba por sus virtudes112, y no al verdadero Dios, Yavé, que ahora "ve" y que, sin negar el valor de la retribución113, está por encima de ella. Ahora para Job, su Dios es Yavé, un Dios justo, que oyó finalmente sus reclamos114; y un Dios misericordioso115, dispuesto a perdonar a sus amigos que defendieron con falsedad a Dios.

La conversión, primera actitud sinodal

¿Qué motivó ese cambio de actitud de Job? Igual que lo de Pablo, una revelación repentina y sorprendente causada por la "respuesta" de Yavé y recibida como "visión" por parte de Job116. Lo que importaba a Job era la paz con su Dios, y lo obtuvo. Cualquier otra explicación, como en el caso de Pablo, bien venida, pero solo sirve de apoyo. Lo que verdaderamente importó fue esa experiencia íntima y única de Dios117. Job amaba su vida118, ahora ama a Dios, a Yavé; sin importarle permanecer enfermo de muerte119.

…Que Job debía aceptar, finalmente, lo que no se puede controlar; y que debía confiar en Dios, quien tiene un propósito para cada cosa y en cada momento de la vida…120, eso también es verdad; que Job pidió explicación de su sufrimiento y Yavé le hizo ver su poder creador; también Moisés pidió ver la gloria divina121, y Yavé le admitió solo percibir su paso. Pero fue la "visión", la revelación de Yavé lo fundamental en el cambio de conducta de Job122. Y eso mismo es lo que aconteció con Pablo.

Lo que sigue viene como consecuencia: Job se arrepiente, cambia de actitud, guarda silencio ante el misterio, acepta sus limitaciones. Sentado "en el polvo y la ceniza"123, Job desiste de su querella. La enfermedad, de la que no sale, ya no cuenta debido a ese nuevo "conocimiento" de Dios, de Yavé.

Yavé

En la cultura seminómada, cada pueblo invocaba a su dios124. En la época patriarcal, Dios es "el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob"125 o "el Dios de mi/tu padre"126 o "de nuestros padres"127 . Luego aparecieron nombres como El128 y Elyon129 , que en Canaán designan al dios supremo: un ser bondadoso, pero distante de los humanos. A Moisés, se le manifiesta Yavé130 , "Yo soy", o "El que es"131 , "el Señor": que libera a los Israelitas de Egipto; hace alianza con Israel132; "misericordioso y compasivo", "lento a la ira y rico en amor y fidelidad"133. No permite imágenes que lo representen134, ni está ligado a ningún santuario. Israel debe dar culto únicamente a Yavé135. Los profetas dirán luego que no existe otro Dios que pueda salvar136. Cada vez fue más claro que Yavé no podía ser visto137 y se habló del Dios invisible, pero perceptible por sus acciones salvíficas138. Más adelante, por respeto al nombre de Dios, los judíos decidieron vocalizar el tetragrama divino con las vocales de adonay139.

Naamán (extranjero igual que Job), que tuvo la gracia de conocer a Yavé, al ser curado de su lepra, dijo a Eliseo: "Mira, reconozco que no hay otro Dios en toda la tierra, sino solo en Israel" … "Ya que no quieres aceptar nada, permite que se entregue a tu servidor la carga de tierra que puedan llevar un par de mulas. Porque este servidor tuyo no ofrecerá más holocaustos ni sacrificios a un dios diferente, sino a Yavé, Dios de Israel"140. También Naamán se encontró con un Dios misericordioso, dijo: "Además, hay una cosa que deberá perdonar el Señor Dios a su servidor: cuando el rey, mi señor, vaya a la casa de Rimón para adorarlo allí y el rey se apoye en mi mano y yo también tenga que postrarme en la casa de Rimón, que el Señor, Dios de Israel, perdone, por favor, a su servidor esta acción". Eliseo le contestó: "Puedes ir en paz"141.

No es este el espacio para hablar de la Yaveización de la Sabiduría extranjera, pero es claro que la literatura sapiencial, nacida fuera de Israel, tuvo un momento de confluencia con la literatura de las tradiciones históricas del pueblo elegido por Yavé. El libro de Job no está al nivel del libro de la Sabiduría142 o del Eclesiástico143 en este sentido, pero, debido a esa sabiduría-moral de Job144, está en esa línea. El hecho de usar el nombre de Yavé como adonay, revela el momento tardío de este capítulo, sin embargo, no podemos hacer caso omiso de su presencia en el libro así inspirado: hace de gozne, punto de quiebre fundamental hacia la solución del problema planteado por el sufrimiento del inocente.

II. IMPLICACIONES SINODALES

El protagonista principal de la sinodalidad es el Espíritu de Dios y el camino es Jesús, obediente al Padre hasta la muerte. De modo que, la sinodalidad de la Iglesia no consiste en buscar de un camino, fruto del consenso de un conglomerado (democracia), sino en transitar juntos (syn c odos) en el camino ya existente (Cristo), en busca de soluciones frente a un elemento perturbador en la comunidad, para la convivencia pacífica entre hermanos y la difusión del reino de Dios en el resto de la humanidad.

La sinodalidad es un elemento constitutivo de la Iglesia universal (católica), particular, diocesana, doméstica… A cada nivel, se dan las mismas características: una preocupación común para todos (inicio del camino); un discernimiento cualificado de unos pocos, siempre guiado por el Espíritu de Dios, en torno a unos principios comunes para todos (el camino); y una expectativa común, fruto de la decisión de la autoridad competente y responsable.

La conversión, primera actitud sinodal

En el caso de Pablo, el protagonista y el "camino" por el que transitar es Jesús y éste (el Nazareno) muerto y resucitado. En el caso de Job, el protagonista y el punto de encuentro es el nuevo aparecido en el horizonte de su vida, Yavé, que acaba de manifestársele y al que también sus amigos se le someten. Sin ese punto de referencia común, a Pablo y a los cristianos, no habría modo de hablar de sinodalidad (caminar juntos). Igualmente, sin esa referencia a Yavé, común a Job y a los amigos, habría sido imposible trato alguno entre ellos, y ni un futuro próspero para todos.

Pablo y su nueva comunidad

Protagonismo del Señor Resucitado.
Inicialmente, la actitud de Pablo es abiertamente hostil al "Camino"; desde la perspectiva cristiana, Pablo es declaradamente anti-sinodal, los persigue a muerte. O, más bien, Pablo sigue otro camino, va con el Sumo Sacerdote 145; es oveja de otro redil146 , diferente del aprisco de Cristo. "Los seguidores del camino"147 están comenzando a tener una fisonomía eclesial visible y un caminar juntos, y necesitan todavía de la protección del mismo Resucitado. Pablo, persiguiendo a "los seguidores del camino", perseguía a Jesús148.

La pregunta: “¿Quién eres tú, Señor?”149 evidencia la ignorancia de Pablo150, esa ignorancia misteriosa por la que Jesús pide el perdón del Padre, porque “no saben lo que hacen”151, de saberlo “no habrían crucificado al Señor de la gloria”152. Esa ignorancia no es inocente153, y además es atrevida.

La respuesta de Jesús: “¡Yo soy Jesús, a quien tú persigues! Pero levántate, entra en la ciudad y ahí se te dirá qué debes hacer”154 es, al mismo tiempo, una revelación y, sobre la base de esta revelación, un mandato; semejante a la revelación y mandato hecho a Moisés: Yo soy Yavé, anda donde el faraón (Éx 3,14.18). Pablo, alcanzado por esa “luz que venía del cielo” (9,3), es llevado a Damasco donde permanece tres días sin ver y en ayuno total. Sus compañeros de camino, que solo oían la voz, están desorientados (cf. 9,7-9).

En Damasco, continúa el protagonismo del Señor: ordena a Ananías ir al encuentro de Saulo de Tarso, que está orando en casa de Judas, y ha “visto” en visión que Ananías le imponía las manos “para que recuperara la vista” (9,10-12).

En la objeción de Ananías (momento del discernimiento), percibimos que el elemento perturbador de la comunidad del Camino era el fanatismo de Pablo. Ananías replicó: “Señor, he oído a muchos hablar acerca de todo el mal que este hombre hizo a tus fieles en Jerusalén, y ahora se encuentra aquí con un poder otorgado por los sumos sacerdotes para encadenar a todos los que invocan tu Nombre” (9,13-14).

En la respuesta del Señor, topamos lo desconcertante de su decisión; no hay que eliminar a Pablo, sino su fanatismo. A Pablo, más bien, hay que incluirlo: “Debes ir, porque este es un instrumento elegido por mí para difundir mi Nombre entre los paganos, los reyes y los israelitas. Yo le mostraré todo lo que deberá padecer por causa de mi Nombre” (9,15-16), contrariamente a lo que parecía ser la insinuación de Ananías.

“Entonces Ananías fue, entró en la casa y le impuso las manos, diciéndole: ´Hermano Saúl, el Señor Jesús, el que se te manifestó en el camino por el que venías, me envió para que recuperes la vista y quedes lleno del Espíritu Santo´. En ese momento cayeron de sus ojos una especie de escamas y recobró la vista. Luego se levantó, recibió el bautismo y, después de alimentarse, recobró sus fuerzas” (9,17-19a).

“Saulo estuvo algunos días con los discípulos en Damasco y enseguida comenzó a predicar en las sinagogas que Jesús era el Hijo de Dios” (9,19b-20). Pablo no era más el mismo; hacía parte del grupo de “los del Camino” y todos daban cuenta de ello: “los que lo escuchaban quedaban sorprendidos y se preguntaban: ´¿No es este el que en Jerusalén quería eliminar a los que invocan este Nombre? ¿No ha venido aquí para llevarlos encadenados ante los sumos sacerdotes?´ (9,21). Ante la sorpresa de todos, “Saulo se fortalecía cada vez más y confundía a los judíos que vivían en Damasco, demostrándoles que Jesús es el Mesías” (9,22).

Misión con dificultades

En Damasco, "después de algún tiempo, los judíos se pusieron de acuerdo para matar a Saulo, pero este fue informado de la decisión. Y como vigilaban las calles día y noche con la intención de asesinarlo, los discípulos lo tomaron durante la noche y lo descolgaron por el muro dentro de un canasto"155. De aquí en adelante, Pablo deberá hacer frente a mil dificultades, conforme el Señor predijera a Ananías156.

"Una vez que Saulo llegó a Jerusalén trataba de reunirse con los discípulos. Pero todos le temían, porque no creían que él también fuera discípulo. Entonces Bernabé, tomándolo consigo, lo presentó a los apóstoles y les contó cómo Saulo había visto al Señor en el camino y le había hablado, y cómo en Damasco había predicado con valentía en el nombre de Jesús. Desde entonces, Saulo estaba siempre en Jerusalén en compañía de los discípulos, y con ellos iba a todas partes predicando con decisión en el nombre del Señor. Hablaba y discutía con los helenistas, pero estos también trataron de matarlo. Cuando lo supieron los hermanos, lo llevaron a Cesarea y desde ahí lo enviaron a Tarso"157.

El camino sinodal, en el caso de Pablo, se da con hermanos que tienen su misma fe; cuando Pablo militaba en el fariseísmo, hacía camino con ellos; cuando abraza la fe en Jesús resucitado, su camino sinodal es con "los del Camino". Pablo, por gracia de Dios, es el apóstol que es158 y mantendrá su nueva fe hasta la muerte159.

"La Iglesia gozaba de paz en toda Judea, Galilea y Samaría, se iba consolidando, vivía en el temor del Señor y crecía en número asistida por el consuelo del Espíritu Santo"160, hasta cuando no vendrán nuevas dificultades y el Espíritu de Jesús deberá protagonizar nuevas iniciativas para continuar la difusión del Reino.

La conversión, primera actitud sinodal

Job, sus hermanos y hermanas; sus amigos y su nueva familia

Protagonismo de Yavé

Job vivía en paz hasta que cambió de actitud, en relación con Dios, desde que percibió la “injusticia” de Yavé, al castigarle sin motivo161. Desde entonces, hasta que decide apelar a Yavé y hacer silencio162 para escuchar su respuesta, ha debido decir y oír de todo, en un discernimiento fatigante e inútil. La comunidad, sin la intervención de Yavé, no aporta ningún elemento de cambio para el bien; inclusive es un elemento peor que el perturbador, en la búsqueda de soluciones. Demasiado tiempo perdió Job con ese altercado estéril; finalmente la intervención de Yavé, pedida y reclamada por Job, puso fin al problema.

Job, no solo fue beneficiado y recompensado por Yavé, sino que también se convirtió en su servidor y su intercesión fue la causa del perdón de los injustos amigos. “Después de que el Señor hablara a Job con estas palabras dijo a Elifaz de Temán: ´Mi ira se enciende contra ti y contra tus dos amigos, porque no hablaron correctamente de mí, como Job, mi servidor. Ahora bien, tomen siete novillos y siete carneros, vayan donde está Job, mi servidor, y ofrezcan un holocausto por ustedes. Job, mi servidor, intercederá por ustedes, para que, en atención a él, yo no castigue la insensatez de ustedes, porque no hablaron correctamente de mí, como Job, mi servidor´. Elifaz de Temán, Bildad de Suaj y Sofar de Naamat fueron e hicieron tal como el Señor les había mandado; y el Señor mostró su favor a Job. Cuando Job intercedió por sus amigos, el Señor restauró el bienestar de Job y le aumentó al doble todas sus pertenencias”163.

Yavé, reconociendo que Job habló bien de él al defender la verdad, asume que el castigo sin motivo fue el elemento perturbador en el problema; y los amigos, con sus equivocadas sospechas hacían un errado discernimiento. Eliú no entra, Job ya no le puso atención. Cumpliendo los amigos con lo que Yavé determinara, se restablece la paz. Todos en torno a Job, sus hermanos, hermanas, amigos y conocidos; su mujer y su nueva familia recomienzan una feliz convivencia y consuelan a Job por todo el mal que Yavé había traído sobre él. Efectivamente, habiendo Job quedado enfermo, pero conforme y en paz, recibe también el consuelo correspondiente de parte de ellos. “Entonces sus hermanos, sus hermanas y sus conocidos de antes vinieron a visitarlo. Comieron con él en su casa, compartieron su pena y lo consolaron por todo el mal que el Señor había traído sobre él; y cada uno le regaló una moneda de plata y un anillo de oro”164.

“El Señor bendijo a Job al final de su vida más que al principio. Llegó a tener catorce mil ovejas, seis mil camellos, mil yuntas de bueyes y mil asnas. Tuvo también siete hijos y tres hijas. A la primera la llamó Paloma, a la segunda, Acacia, y a la tercera, Azabache. En toda la tierra no se encontraban mujeres tan hermosas como las hijas de Job; y su padre las hizo herederas junto con sus hermanos”165. No se habla más de las comilonas y bebidas de vino de sus hijos. Siete hijos y tres hijas; todos números perfectos: una comunidad perfecta.

La enfermedad de Job, no curada, nos hace pensar al sufrimiento que Pablo debe soportar a causa del nombre de Jesús166. En este mundo, entre seres humanos, siempre habrá un elemento perturbador que estropea la convivencia; para Pablo, sus antiguos compañeros de camino serán sus enemigos a muerte por predicar la resurrección167; para Job, será su enfermedad, que también no es para poco.

“Después de esto, Job vivió ciento cuarenta años y vio a sus hijos y a los hijos de sus hijos, hasta la cuarta generación. Y Job murió anciano y colmado de años”168.

CONCLUSIÓN

La conversión determina el camino a seguir y marca el inicio de un camino sinodal.

Tanto Pablo como Job, después de su conversión, llevan una vida de total satisfacción y éxito personal. La sintonía de Pablo con Jesús resucitado ha hecho que cambiara de camino sinodal. Ahora es un discípulo de Jesús y camina junto a los seguidores del Camino. La sintonía de Job con Yavé es la base de su camino compartido en paz con el resto de personas de su entorno.

En el caso de Pablo, el estar lleno del Espíritu santo le hace disponible a la sinodalidad con sus nuevos hermanos. Sea en Pablo como en Job, la primera sintonía que debió existir fue aquella con el Señor-Yavé169, el único Dios verdadero.

No puede haber actitud sinodal en personas en conflicto con su conciencia y con el Dios que sostiene su fe, sino después de un encuentro personal con el Dios verdadero. Esto es obra de del Espíritu Santo, desde el comienzo hasta el final del conflicto.

Jesús ya dijo que hay otras ovejas que no son de este redil170. No hay camino sinodal con quien tiene otra fe. El alcanzar objetivos comunes viene del caminar y discernir juntos en torno a la única Verdad. No hay dos caminos verdaderos, pero sí hay múltiples rebaños que aún no siguen el camino verdadero; por lo que, hasta que haya esa diversidad, la Iglesia estará siempre de salida, en misión; no para torturar a las personas, pero sí para proponer el Camino de salvación.

Valió la pena a Pablo achicar su yo en favor de la causa de Jesús muerto y resucitado (convertirse), y valió la pena a Job ampliar los horizontes de su primitiva fe en un Dios meramente remunerador (convertirse).

Superados – por gracia de Dios – los límites de un superego desmedido, podemos, finalmente, proceder a caminar juntos con los hermanos de fe en un camino sinodal, que determina el ser de la Iglesia, en busca de la propia salvación y la de los demás.

¿Cuál es la diferencia entre el Dios que impulsaba a Pablo perseguir a muerte al prójimo por causa de su fe, y el Dios que ahora le urge amar al prójimo y caminar junto a él, sin importarle los desacuerdos? La diferencia está en la fisonomía del Dios de la nueva fe de Pablo. Ahora, el Dios de su nueva fe es Jesús que murió por nosotros y, resucitado, está vivo, y camina con nosotros, y nos obliga a caminar junto a los demás para alcanzar, con la gracia del Espíritu de Dios, la vida eterna.

¿Cuál es la diferencia entre el Dios que protegía la vida de Job porque era justo, y el Dios que se digna responder al reclamo del justo "castigado", y le hace entender que tiene el derecho sobre su vida, y le hace su servidor y motivo de salvación para sus contrincantes? También aquí, la diferencia está en la nueva fe de Job. Ahora, el Dios de Job es el Dios de Israel, Yavé, que da la vida y la muerte171… y, rico en misericordia, tiene una historia de amor con su criatura y camina con él y le hace capaz de perdonar y caminar con los demás172 en una vida llevadera.

La conversión al Dios verdadero (Jesús-Yavé), entonces, es el primer requisito para emprender un camino sinodal.

GALO S. SANCHEZ B. PSS
Profesor de Sagrada Escritura
Seminario Mayor, Pasto – Colombia

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