Compartimos esta hermosa reflexión sobre la Semana Santa y la Pascua en tiempos de pandemia, escrita por uno de los seminaristas del Seminario Mayor de San José en Zipaquirá, Colombia.

Hace más de un año que el mundo se paró y la vida cambió, que nos sorprendió una tormenta inesperada y desatada, una pandemia que ya se ha cobrado muchas víctimas. Sin embargo, en medio de la tribulación, hemos seguido caminando en la fe, escuchando la Palabra de Dios y presentando nuestras vidas al Señor con total confianza y entrega.

Después de un año en el mundo virtual, los seminaristas regresamos a nuestra casa comunitaria del Seminario Mayor de San José en Zipaquirá, Colombia, respetando las normas de seguridad y salud, para continuar nuestro proceso de formación. Así, al final de la Cuaresma, un tiempo propicio de gracia, «un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad», preparó nuestro ser llamado a la celebración de la Pascua.

«un tiempo para renovar la fe, la esperanza y la caridad».

La celebración de la Semana Santa fue un tiempo de encuentro con Aquel que es el camino, la verdad y la vida. También fue un momento para centrar nuestra atención e interés en nuestra familia del seminario, para contemplar a Cristo junto a mi hermano que está recorriendo el mismo camino vocacional; para reconocer que estamos en el mismo barco y que remamos hacia el mismo destino. Este tiempo de Pascua es ahora una oportunidad para servir a los demás, para reavivar nuestra solidaridad y salir al encuentro del otro que necesita afecto, amor y perdón, porque somos conscientes de que solos nos hundimos sin salvarnos.

También fue un momento para centrar nuestra atención e interés en nuestra familia del seminario, para contemplar a Cristo junto a mi hermano que está recorriendo el mismo camino vocacional.

Por último, como comunidad del seminario, pedimos al Señor en este tiempo de Pascua que alimente nuestra fe, que nos sostenga en nuestra vocación, que reavive nuestro deseo de responder generosamente a la llamada de Dios y de servir a nuestros hermanos. Que sea también una oportunidad para fortalecer la unidad, la amistad y la solidaridad dentro de nuestra comunidad de seminaristas. Así participaremos en el triunfo de Cristo sobre la muerte y obtendremos la salvación, con la compañía e intercesión de Nuestra Señora de la Asunción y de San José, patrón de nuestro seminario.

Seminario Mayor de San José de Zipaquirá

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