Segunda parte

PRIMERA PREGUNTA: su identidad como grupo.

La subida de Jesús al cielo pone en tela de juicio la identidad del grupo de discípulos y la base de su unidad. Jesús deja el mundo mientras los discípulos permanecen en él. Está totalmente orientado hacia el Padre. La oración nos lo atestigua desde el principio, cuando Jesús fija su mirada en el cielo (v. 1) y cuando expresa dos veces el propósito de su partida: «ir al Padre» (v. 11.13). ¿Cómo interpretar entonces esta acción de Jesús que parece alejarse del grupo de discípulos, dejándolos solos en el mundo y sin la razón principal de su cohesión: «su presencia entre ellos»?

Una temprana petición de Jesús en la oración por sus discípulos responde ya a esta cuestión: «Padre santo, guárdalos en tu nombre que me has dado, para que sean uno como nosotros» (v. 11). Tanto si se trata de Jesús como del grupo de discípulos, su referencia al nombre del Padre es la base de su unidad, pero en un sentido analógico y con una importante distinción a tener en cuenta. Mientras que el Hijo (Jesús) lleva el nombre de su Padre porque le ha sido dado, los discípulos lo llevan porque se les ha manifestado (v. 6). Es decir, permanecen unidos al Padre por su fe (vv.7-8) y, como discípulos, siempre conocerán el peligro y la posibilidad de apartarse de esta relación (v.12). De ahí la pertinencia de la oración para pedir a Dios Padre que los guarde en su Nombre y asegurar así su comunión.

Es, pues, la referencia al Nombre del Padre lo que mantiene la unidad del grupo de discípulos y les da una identidad. De este modo, Jesús reorienta al grupo de discípulos hacia el Padre cuando les dice a dónde va: «Ahora voy a vosotros, y lo digo en el mundo, para que tengan plena alegría en él» (v. 13). La partida de Jesús hacia su Padre es, pues, parte de su obra reveladora, la manifestación del nombre del Padre. Más allá de cualquier angustia o pena, la idea de la partida de Jesús amplía el horizonte del grupo de discípulos. Para ellos, de hecho, el nuevo punto de referencia de su identidad está en el cielo, donde Jesús se ha ido, junto al Padre.

La referencia al principio paterno de integración de la comunidad primitiva

El capítulo 17 del cuarto evangelio muestra cómo el grupo de discípulos toma forma en el momento mismo de la partida de Jesús hacia su Padre. Los discípulos son entonces totalmente reorientados hacia el Padre y es por ello que toda la obra de Jesús parece encontrar su sentido. Durante su estancia entre los discípulos, Jesús los distinguió del resto del mundo mediante una serie de acciones que se suceden y que la oración tiene en cuenta: ‘He manifestado tu nombre a los hombres que has sacado del mundo para dármelo’. Eran tuyos y me los diste y cumplieron tu palabra. Ahora han reconocido que todo lo que me has dado viene de ti; porque las palabras que me diste yo se las di, y ellos las aceptaron y reconocieron verdaderamente que salí de ti, y creyeron que tú me enviaste» (vv.6-9)

La primera parte de esta secuencia lleva a los discípulos al pasado, para encontrar dos puntos de referencia que son la base de su comprensión. En el primero, los discípulos son objeto de una enseñanza en la que Jesús les revela el nombre del Padre. En la segunda, los discípulos son los sujetos de una distinción en la que el Padre les da una identidad.

Temas de una enseñanza: « la manifestación del Nombre »

El hecho de que la creación se explique desde la relación Padre-Hijo otorga a los discípulos un papel de sujetos. Pero esta creación no consigue darles todo el conocimiento que necesitan para dirigirse al Padre y reconocerlo. A la acción creadora le seguirá otra acción complementaria: «la manifestación del Nombre del Padre».

La acción creativa no es suficiente para descubrir al Padre y reconocerlo como tal. Debe ir acompañada de una acción reveladora en la que se revele el Nombre del Padre y se reconozca su función: «He manifestado tu Nombre a los hombres que me has dado del mundo» (v. 6).

Desde las circunstancias de la oración, los discípulos han reconocido que todo viene del Padre. Recibieron las palabras transmitidas por Jesús y finalmente conocieron y creyeron realmente en su condición de enviado (vv.7-8). El «aquí y ahora» de los discípulos se caracteriza por la creencia. El contenido de su fe es el misterio de la persona de Jesús y su relación con el Padre. Escuchan las palabras de Jesús como palabras del Padre.

El acontecimiento de la partida de Jesús hacia su Padre confronta a los discípulos con la consistencia de la relación Padre-Hijo, convirtiéndose así en terceros sujetos de esta relación. Su referencia a Jesús es también una referencia al Padre.

Temas de distinción: « Sacados del mundo por el Padre para ser entregados al Hijo »

Tras concluir en el v.5 con una alusión al periodo anterior a la creación: «la gloria que tuve contigo antes de que el mundo fuera», la oración comienza en el v.6 con una referencia directa a la propia creación: «a los hombres que sacaste del mundo para dármelos». Sin ninguna connotación negativa, el mundo parece representar, de hecho, la totalidad aún indiferenciada de la que fueron tomados los hombres. Esta distinción, simbolizada aquí por el acto de extracción del mundo, tiene una finalidad primordial, «ser entregado al Hijo».

Extraídos del conjunto indiferenciado, los hombres, introducidos entonces en el universo de las relaciones intersubjetivas, son identificados por su forma de nacimiento: «todos los que el Padre ha dado al Hijo» (vv. 2.6.9.24). En efecto, es esta comunicación entre el Padre y el Hijo la que funda el advenimiento del grupo.

Mediante este acto, en el que el Padre saca a los discípulos del mundo para entregárselos al Hijo, los discípulos obtienen su autonomía y su capacidad de diferenciación. Ya no se trata del intercambio de un objeto-valor, sino de un verdadero sujeto al que se dirige la palabra del Padre y que puede acogerla, guardarla, reconocerla y creer en ella (v. 6-8). Por su calidad de sujetos, los discípulos se distinguen del mundo. Y esta distinción les da la posibilidad de llevar la palabra que han recibido.

La referencia al principio paterno de integración de la comunidad primitiva

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